LA PESTE O EL CÓLERA

O cómo se sienten los franceses cada cinco años en la segunda vuelta.

La expresión "la peste ou le cholera" es muy utilizada en este país para describir la sensación de tener que elegir entre dos malas opciones. 

El día de la primera vuelta se me ocurrió hacer una reunión con otros amigos para ver los resultados y David quiso enseñarles a hacer tortillas, nada atrae más gente a nuestra casa que la esperanza de comer platillos mexicanos. Recibimos la noticia con bastante malestar, aunque no llegué a la tristeza de cuando ganó el PRI en México. La noche del domingo veintitrés de abril las compañías encargadas de hacer los sondeos de la campaña presidencial tenía mucho que festejar: pasaron los dos candidatos que siempre calcularon en los dos primeros lugares. Tenemos una final con ciertos paralelismos a la elección de noviembre en Estados Unidos, una candidata que se dice antisistema pero es de una familia adinerada, abiertamente xenófoba y su contrincante es un candidato que traza una continuidad en el gobierno, favorito de los medios y el establishment.  Como en EUA hay también muchísimos electores enojados / fúricos / ultra decepcionados porque no pasó su candidato favorito (los Fillonistas y Mélenchonistas, también conocidos como los insumisos). Como en la elección americana es una guerra entre los centros urbanos y la provincia

Hace unas semanas creí que esta elección serviría para predecir lo que podría pasar en otras como la que tendrá lugar en México en 2018 (aunque aún lo creo en cierta forma), resulta que me siento en 2006/2012. Verán, al final decidimos votar por Mélenchon (no puedo votar aún pero le pedí a mi esposo que compartiéramos ese derecho civil suyo y lo volviéramos de ambos, porque compruebo con amargura que se siente horrible no poder expresarte en una urna). En este país los resultados se saben relativamente rápido y es difícil que varíen después del primer anuncio, así que a las ocho de la noche ya se sabía quienes eran los finalistas. De inmediato varios candidatos llamaron a hacer un frente común y votar CONTRA Le Pen vía darle el voto a Macron. A las diez de la noche Mélenchon empezó a hacer un AMLO 2006, salió a decir que esperaría más tiempo para hacer declaraciones. Yo tenía ganas de gritarle a la tele "¡no lo hagas! no te lo perdonarán nunca, más de diez años después seguirán criticando tu reacción, te dirán mal perdedor, enojón, incontrolable!". Pero creo que él como sus votantes (cof, yo, cof) se dejaron llevar demasiado por el repunte de las últimas semanas y creyeron que el milagro pasaría. 

Y por eso menos entiendo el 19% de Fillon. Toda la gente que votó por él se enteró de los escándalos de corrupción y y aún así lo apoyaron. Otra muestra de que los medios ya no pesan tanto como antes. Un tipo de derecha y acomodado, un político de carrera que siempre se ha beneficiado del sistema, obtuvo votos de la gente que no quiere perder su status. Quedó en tercer lugar. Estoy más enojada con estos que con los seguidores de Macron. Los votantes de En Marche creo que tienen mejores intenciones, al menos puedo considerarlos engañados o  que ejercieron voto útil.

Al día siguiente todos en la oficina estaban con tremendas caras. Cuando alguien habló de la elección de inmediato varios expresaron que no votarían. Ese mismo día en twitter el hashtag #SansMoiLe7Mai (sin mí el siete de mayo -el día de la segunda vuelta-) fue trending topic durante casi toda la semana. Al menos una tercera parte de los insumisos decían que se abstendrían o votarían en blanco. Melénchon tardó días para llamar a votar contra Marine, y de hecho lo hizo sin decir "votar por Macron". Respeto que diga que sus electores son libres y no una borregada a quien debe decirle por quien votar en la segunda vuelta, pero su comportamiento (y el de sus seguidores) será duramente criticado por años: así sea el candidato de En Marche quien gane, si no lo hace por un amplio margen los van a  culpar a ellos, aunque no son los únicos que no quieren votar por Macron.  Este abstencionismo es uno de los motivo por lo que estoy un tanto pesimista respecto al resultado del próximo domingo. En 2002 cuando Jean - Marie Le Pen pasó sorpresivamente a la segunda vuelta, la gente salió esa misma noche a las calles a protestar, enojados, decepcionados, incrédulos. Durante las dos semanas que preceden a la segunda vuelta se organizaron muchas manifestaciones y los jóvenes se organizaron formando grupos Anti Le Pen. Quince años después... no existe ni de cerca esa misma indignación. La desdemonización del Frente Nacional está casi consumada, al francés promedio ya se le hace normal que estén en la segunda vuelta, dicen que un partido antisemita, racista y de raíces neonazis es equivalente al movimiento mediático y neoliberal de un banquero. Sí, para ellos es la peste y el cólera... pero en realidad lo segundo es una tifoidea fuerte.

A Marine Le Pen todo parecía salirle bien hasta el miércoles pasado. Le copió varios punchlines a Trump, se autodenominó la candidata del pueblo, le habló a toda esa Francia en el campo olvidada por los políticos en las ciudades, quería ganarse a los electores de Mélenchon diciendo que Macron quiere una Francia sumisa. En cambio Emmanuel se descuidó mucho. La noche de la primera vuelta se fue a celebrar con su equipo de campaña y otras personalidades en un gesto duramente criticado hasta por los medios que lo consienten. En lugar de lamentar que un partido de extrema haya logrado pasar a la final, él festejó como si ya tuviera la presidencia en la bolsa. Sus enemigos le dicen arrogante y él no parecía hacer otra cosa que dar ejemplo de ello. 

Mi esperanza está en la capacidad de los franceses para votar por alguien que no aprueban con tal de detener un mal que consideran peor. Esa solidaridad de grupo que tanto les envidio. Afortunadamente Marine Le Pen cometió el error táctico más grande de su vida política este miércoles, el debate entre ella y Macron fue un espectáculo vergonzoso para toda Francia. La estrategia de Marine era desvalancear a Macron, forzarlo a hablar de lo que ella quería, sacarlo de quicio. A ratos parecía lograrlo pero el tipo supo hacer frente a los ataques y no cayó en el hartazgo o insultos. Fue ella quien terminó ridiculizada. Muchos abstencionistas recordaron quien es y decidieron votar. 

 

En unas horas sabremos si Francia copia a Estados unidos u opta por una enfermedad menos grave.